Jorge Arancibia.

Jorge Arancibia.

Fue el premio Emprendedor del año el 2000, estuvo invitado por el Gobierno de Chile para representar al país en una cumbre de la APEC en China, fue director y socio de la Incubadora de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, todo un referente. Literalmente, de la noche a la mañana todo se acabó, su nueva empresa fracasó y pasó a ser considerado un perdedor, al que pronto muchos olvidaron.

Luego del peor fracaso de su vida, hace tres años, se rearmó para volver a emprender. Con muchas dificultades regresó a las pistas y hoy sigue innovando, con una visión más madura y experimentada.

 

“De mis emprendimientos anteriores pude retomar un muy buen proyecto y encontré un socio que me apoyó. Hace tiempo había incursionado en el tema de la eficiencia energética, cuando en Chile no se sabía nada del tema. Retomamos eso, incluso con algunos clientes antiguos. Nos ha costado introducir el concepto a las empresas porque ellas todavía esperan que el problema de la energía se solucione desde fuera, y eso no va a pasar. Los costos de energía seguirán subiendo y creo que los más innovadores se han decidido a hacer algo al respecto”, explica.

 

Comercial Neo representa tecnologías vanguardistas que ayudan a ahorrar energía industrial en cinco áreas específicas: iluminación, motores eléctricos, carbón, combustible y aire acondicionado. “Representamos las mejores tecnologías del mundo y hemos logrado ahorros increíbles. Tenemos los mejores sistemas de iluminación industrial que existen en el mundo y los hemos instalado en más de 60 centros de distribución, fábricas y bodegas. Grandes empresas están trabajando con nosotros, como Coca-Cola, Soprole, Agunza y Escondida”, cuenta entusiasmado.

 

NEO, eficiencia energética, innovación industrial

A Jorge siempre le interesó el tema del ahorro de energía, su acercamiento al tema se remonta a hace muchos años, cuando ayudando a innovadores en su trabajo en la UAI conoció una técnica que usaba imanes para ahorrar el consumo industrial de combustibles, y llegó a un acuerdo con el fabricante para comercializarlo. En su constante búsqueda de mejores servicios complementarios se dedicó a investigar en Estados Unidos, Europa e India, nuevas tecnologías. Así fue como incorporó técnicas de eficiencia energética en motores, electricidad, iluminación y aditivos para mejorar el consumo de motores de combustión. Estas experiencias exitosas las ha ido introduciendo en empresas preocupadas del ahorro de energía en Chile, con muy buenos resultados. Hoy cuenta con tecnologías únicas, que ha traído a Chile de manera vanguardista para aplicarlas en las distintas industrias. “mi objetivo es encontrar soluciones en este tema, es por eso que seguimos buscando y conociendo nuevas formas de lograr esa meta. No es que estemos compitiendo, porque no tenemos competencia. Elegirnos es una decisión del potencial cliente. Competimos con nosotros mismos en el sentido de encontrar la fórmula para ser capaces de generar nuevas soluciones. Eso es muy motivante”.

No tienen competencia en el mercado, porque la eficiencia energética industrial es un tema aún muy desconocido. A ellos mismos todavía les cuesta venderse y que confíen en ellos, a pesar de que son la empresa número 1, con muchos casos de éxito. “Existen casos de hasta 30 por ciento de ahorro en motores, por ejemplo, y cuando voy a presentar esa tecnología a veces me encuentro con escepticismo, la gente piensa que es imposible, no se abren, piensan  ‘esto viola las leyes de la física’. Es un trabajo convencer a las empresas de aceptar soluciones innovadoras. Tenemos que ganarnos la confianza para que nos dejen instalar el equipo y que vean los resultados”, explica.

El proceso ha sido complicado porque implica dar a conocer las nuevas tecnologías. Hoy Comercial Neo tiene buenos clientes, que han confiado en ellos: centros comerciales, supermercados, grandes tiendas, empresas de bebidas, cerveceras, de lácteos, celulosas, están en casi en todos los rubros; pero no ha sido fácil, han tenido que invertir, certificar y capacitar. “Tenemos cinco tecnologías únicas en Chile, pero para llegar a ellas hemos evaluado como 50, es un proceso en el cual fue necesario comprar prototipos, gastar en pruebas, hacer un largo aprendizaje, que es parte del trabajo. Hay tecnologías evaluadas que no sirven porque no cumplen lo que prometen, así seleccionamos y nos quedamos con lo mejor de lo mejor”, explica.

Actualmente Comercial Neo está compuesta por seis personas, un tamaño que le acomoda, aunque se está preparando para crecer debido a los múltiples proyectos que tiene en carpeta. La empresa es pequeña, funciona de manera ordenada, provee buenos servicios y cuenta con casos de éxito, con clientes más que satisfechos y con una excelente perspectiva al futuro, “este año ha sido bueno para nosotros, creo que vamos a crecer unas tres o cuatro veces lo que hemos facturado históricamente. Espero que las empresas se den cuenta de que tienen que ir a la acción, ya no pueden seguir haciendo lo mismo, van a tener que buscar maneras de ahorrar y para eso estamos nosotros. Yo puedo bajar un 60 por ciento el costo de iluminación, pero hay que invertir, nada es gratis en la vida. Puedo ahorrar 20 por ciento en motores o un 80 por ciento en sistemas de aire acondicionado industrial, pero hay que invertir”, explica.

 

La idea de internacionalizar el negocio tampoco está lejos, Jorge ya tiene solicitudes de Uruguay, por lo que tienen mucho trabajo por delante.

Chilenos poco innovadores

Este experto en temas de innovación tiene una opinión muy clara sobre la innovación en nuestros país.

– ¿Somos innovadores los chilenos?

– Por mucho que nos creamos innovadores, somos más progresistas, en términos de crecer con desarrollo. Preferimos hacer más de lo mismo, que hacer más cosas distintas. Chile creció mucho, hay más producción, pero no en forma eficiente o innovadora. Existe un nivel de reticencia a innovar súper alto, les da miedo equivocarse. Cuando la innovación implica un mínimo riesgo no se arriesgan. A ningún gerente de marketing lo han echado por publicar en El Mercurio o en el Canal 13.

– ¿Cómo viene la generación más joven?

– Los veo con más disposición al cambio. Es más fácil hablar con gerentes jóvenes, dispuestos a cambiar las cosas. Los gerentes mayores no se arriesgan, son menos innovadores. Por ejemplo, si yo le presento algo nuevo a un cliente, lo primero que pregunta es “¿quién más lo tiene?”. Eso veo en muchas empresas.

Hoy hay mucha gente joven que está haciendo proyectos innovadores.

-¿Qué consejo darías a un nuevo innovador?

– No me gusta dar consejos, porque son vagos y obvios. Podría decir, sigan su sueño, pero los sueños sin responsabilidad no funcionan. Yo seguí mi sueño muy fuerte, pero con un nivel de inmadurez personal que no era acorde. Hay que hacer cosas a la escala que la capacidad de inversión, la capacidad de riesgo, o de mover los hilos, lo permita. Acorde a la etapa en que está la persona.

 

 

Aprender del fracaso

“Cuando me pegué el último guatazo, hace casi tres años, perdí todo: familia, empresa, patrimonio… todo. Quedé en la calle literal. Fue de tal nivel el hoyo, que caí en lo financiero, en lo judicial y en lo emocional. Es otro planeta”, recuerda sin tapujos Jorge. Es que hoy está de pie y eso lo tiene orgulloso.

Los errores

Jorge quiere dejar un mensaje positivo. Es por eso que aclara que en el proceso de innovación es lógico cometer muchos errores, ya que es un camino inexplorado. A esos errores los llama involuntarios y los diferencia de los que él considera peligrosos, los errores por negligencia, por hacer las cosas mal. “Yo cometí muchos errores de ese tipo, por acelerarme, por creerme el cuento”, recuerda.

-¿Cómo te rearmaste?

- El primer año caí en un estado depresivo por primera vez en mi vida. Pero tenía una familia que dependía de mí. Y me obligué a salir adelante por mis cuatro hijos. Me tragué la vergüenza y el orgullo, y salí a buscar socios. No podía emplearme porque tenía 12 juicios encima y estaba en Dicom por una serie de contratos comerciales que estaba a mi nombre y que quedaron sin pagarse. No puedo arrendar, pasé a ser un delincuente y eso sí que no lo soy. Así que busqué un socio.

- ¿Y partiste de cero?

- No, retomé un buen proyecto y me apoye en mi socio, él es un 7, a le abrí mi libro completo y el confió en mí. No fue fácil porque fracasar enChile es muy jodido, te marca. Después de perder todo y estar súper endeudado, hoy la plata es lo que menos me preocupa. Lo que más me duele es haber perdido a mi familia. La quiebra y lo que perdí me importa nada, porque cuando uno ha sido exitoso, sabe que puede volver a serlo. Yo ya lo he hecho dos veces, y lo voy a hacer otra vez… y lo sé. Pretendo hacerlo mejor que las otras veces porque voy ser más cuidadoso en un montón de cosas que la otra vez no fui.

- ¿Seguirás innovando? ¿Qué te ves haciendo en unos años más?

- Encontré un rubro que me encanta, la eficiencia energética, y es tan amplio que tengo para estar una vida. Quiero traer más tecnología, me veo en cinco años más con diez representaciones en el tema de eficiencia energética, con más clientes y en más países. En lo personal, yo fui director y socio de la Incubadora de Negocios de la UAI durante siete años, y se hicieron muchos proyectos bonitos, ayudamos a mucha gente. En el futuro espero ayudar a personas con proyectos innovadores, que es lo que me motiva, me mueve.


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