Eduardo Klein.

Kleban Consulting asesora comercialmente a empresas en el empaquetamiento de la tecnología y en la internacionalización de los proyectos. Antes de hacer esto, Eduardo siempre había tenido las ganas de partir con un proyecto propio, pero el mundo laboral lo tenía atrapado, y muy entretenido. El 2007 comenzó a trabajar en Crystal Lagoons, la innovadora empresa de lagunas cristalinas gigantes de Fernando Fischmann, una tecnología chilena que ahora está en todo el mundo (http://www.crystal-lagoons.com/). Hoy esta empresa es uno de sus clientes, junto a otros cinco que han confiado en él.

“Cuando entré a trabajar con Fernando Fischmann él era un desarrollador inmobiliario, tenía San Alfonso del Mar, donde hizo su primera laguna y Crystal Lagoons era sólo una idea. De repente se dio cuenta de que la laguna era una súper innovación y decidió llevarla a todo el mundo”, dice. Con la fundación de Crystal Lagoons, Eduardo pasó a ser el primer empleado de la compañía. Tenían en sus manos algo impresionante, una laguna cristalina de ocho hectáreas de superficie y 1 km de largo, algo imposible de hacer. Lo desarrolló en Chile y lo patentó en 160 países. Y salieron a vender. Hoy tiene 300 proyectos en 60 países, en distintas etapas de desarrollo y es el ícono de la innovación chilena. Así fue como Eduardo puso el primer pie en el mundo de la innovación. “Fui Gerente Comercial de Crystal Lagoons hasta comienzos de 2012. No es llegar y salir a ofrecer una laguna cristalina gigante. Otro desafío fue hacer que confiaran en una tecnología proveniente de un país que ni conocían. Hubo mucho trabajo, mucha prueba y error y a mí me tocó viajar por todo el mundo. Estuve en treinta y cinco países, negocié con treinta y cinco culturas, y esa experiencia la he volcado en mis clientes”, explica. Su experiencia es única. Lo que Eduardo Klein vivió, lo que conoció, cada negociación que realizó, son el producto que ofrece en Kleban. “Me toco hacer algo que para Chile es súper único, en Israel deben haber seiscientos cincuenta mil personas que han hecho lo que me toco a mí, pero en Chile es súper raro. Por eso creo que lo que yo ofrezco es innovador. Sin embargo, el negocio es muy de nicho, de boutique. A mí me gusta, me entretiene, pero como me gusta atender a mis clientes personalmente es difícil escalarlo, y no me interesa hacerlo”.

Esta es una de las piscinas de Crystal Lagoons

Esta es una de las piscinas de Crystal Lagoons

 

Pasión por la innovación, lado B

La Innovación es una de las pasiones de Eduardo. Por eso le preocupa que en Chile se hable mucho de eso, pero los que participan son siempre los mismos, como un club. Ese conflicto lo llevó a desarrollar un lado B, y buscar la manera de conectarse con innovadores con pocos recursos y poca capacidad de darse a conocer.

 

En Kleban trabaja con innovadores que pueden pagar los costos de implementar la experiencia de Eduardo. Pero la experiencia de encontrarse con personas con muy buenas ideas y que necesitan su ayuda en la planificación comercial, a empaquetar el tema y planear cómo salir para fuera, pero que están en una etapa que no tienen plata, lo mantiene preocupado. “Por eso es difícil, he trabajado con empresas más grandes que partieron con un pequeño emprendimiento, un ‘’spin-off’’. En general ellos tienen más recursos para pagar una consultoría. Pero los innovadores y emprendedores jóvenes no. Ese es el gran problema. Cómo te consigues las lucas para financiar tu proyecto. Por eso me apasiona el trabajo en la productora”, cuenta entusiasmado.

 

La productora de la que habla es otro de sus emprendimientos. Hace un tiempo se asoció con un amigo para armar una productora audiovisual que se llama ‘’Niño Bueno Producciones’’ dónde se han ido especializando en eventos y programas de innovación y emprendimiento. “Nuestro sueño era mostrar que cualquiera puede innovar, y colaborar con la difusión y la democratización de la innovación en Chile. Creamos un programa en formato de cápsulas de noventa segundos que expone casos de innovación totalmente desconocidos y de gran valor,  “Puente Innova” (www.puenteinnova.cl). No fue fácil, partimos de cero, hicimos un piloto y lo salimos a vender. Fuimos al Canal 13 Cable y les encantó, pero para hacerlo teníamos que conseguir las lucas. Finalmente, Sodimac nos apoyó para realizar la primera temporada, que ya salió al aire. Ahora estamos buscando auspicio para hacer la temporada dos y ojalá muchas más”, explica.

 

El equipo de Niño Bueno está conformado por Eduardo y su socio, Andrés Olivos. Uno tiene el lado comercial y el otro el creativo, y a los dos les apasiona: “Andrés es un personaje muy especial, es músico (ex vocalista de la banda chilena Difuntos Correa), estudió periodismo, guión, teatro, estudia cine, ha hecho un montón de cosas. Es muy creativo e inteligente, si le propongo una idea, vuelve al día siguiente con cuatro proyectos de programas. “Esa mezcla de lo creativo con la cosa bien estructurada, con propuestas de tú a tú al cliente, porque yo vengo de ese mundo, nos ha dado buenos resultados”. Aunque en el tema audiovisual es difícil innovar, ellos se la han jugado por el formato y por dónde han puesto el ojo. “Queremos seguir creciendo en lo que es innovación y emprendimiento, pero también desarrollarnos en otras áreas del mundo audiovisual. Esperamos poder dar mucho trabajo, hacer muchas cosas nuevas y entretenidas para la gente. Nuestra meta es a más tardar en cinco años hacer nuestra primera película”.

 

Otro proyecto que Eduardo está desarrollando, esta vez en conjunto con su señora, es un pequeño hotel en el barrio Italia que se llamará CasaSur Charming Hotel, donde tendrán siete habitaciones y se orientarán al turista europeo. “Queremos entregar un servicio personalizado y cercano, en una casa simple, pero exquisita y acogedora. Vamos a innovar en servicio, no entregaremos un mero alojamiento, sino que será una experiencia única, un refugio de la ciudad, en la mitad de Santiago”.

Innovación pura

Eduardo trabaja en estos y otros emprendimientos, aunque no todos innovadores. Por eso le gusta hacer la diferencia: “Hay una confusión entre emprendimiento e innovación, porque hay un área en que se intersectan. Pero es súper distinto. Por ejemplo, puedo salir a vender cuchuflí a la esquina, y soy emprendedor; pero de innovador no tiene nada, porque no tiene nada nuevo. Innovación tiene hartas definiciones, pero para mí es darle valor a una idea que no existe y comercializarla exitosamente. Tomar algo simple y transformarlo en algo que alguien va a comprar. Algo que nadie había vendido o que por tu gestión se transformó en nuevo, le impones valor. Como la comida peruana, que existe desde la Colonia, pero que Gastón Acurio transformó en un  fenómeno mundial, o los carritos de Nut´s for nut´s, eso es innovación”, explica entusiasmado.

PALABRAS CLAVE

La entrevista con Eduardo ha sido variada. En sus respuestas pasa de la experiencia propia a cosas que ha leído, a casos de innovación y a actualidad. Por eso apartamos este espacio para no dejar fuera algunos de sus comentarios y experiencias.

Sobre la innovación: “El 2012 me invitaron a exponer en la Jornada Nacional de Innovación en México. Lo entretenido es que ahí se juntó la vieja escuela de la innovación con la nueva. La vieja escuela de la innovación utiliza la investigación, hace papers y obtiene patentes, eso se conocía como el I+D (investigación y desarrollo). La nueva escuela suma una i, es I+D+i (i minúscula de innovación). Antes se trataba de hacer muchas patentes y todas las lucas estaban ahí. Hoy lo importante es cuántas empresas se armaron, cuánto valor se generó, ya no basta con generar conocimiento porque sí… hoy en día la cosa es hacerlo para generar negocios y crecimiento”.

Sobre Chile: “Nuestro paísse ha tomado en serio el tema de la innovación. Existen muchos programas, el gobierno ha invertido en incentivar este tipo de desarrollo, está el Programa Startup Chile que es maravilloso y que hoy en día lo están copiando en todo el mundo. El problema que veo es que falta democratizar todo lo que se ha hecho. Te aseguro que en Coyhaique o Arica no se habla de innovación, todo está centralizado en Santiago, la misma gente siempre. Tenemos un desafío súper importante como país.”

Sobre los jóvenes: “Los jóvenes están innovando. Las generaciones nuevas no vienen a ser empleados, no les interesa. Hoy salen de la universidad a emprender porque se ha metido muy en el ADN de la sociedad. Y si no, trabajan por un tiempo y juntan plata para viajar. Me parece fantástico porque las empresas van a tener que hacer algo para retener gente buena. No basta con quinientas lucas y tres semanas de vacaciones, van a tener que ofrecerles algo que les sea atractivo”.

Casos de PuenteInnova: “Gracias al programa he ido conociendo mucha gente innovadora nueva. Que no es típico círculo. Por ejemplo, Leandro Valencia de ONG Ruta Solar me contó su historia, él se cree el cuento y por eso ha logrado algo increíble. Él estudió Ingeniería Civil y era el mejor de su generación, cuando salió tuvo una súper pega, era el que tenía un súper sueldo y un día se aburrió de todo y se dedicó a hacer realidad su sueño de organizar una carrera de autos solares en el Desierto de Atacama. Todos le dijeron que era un loco, sus compañeros, todo el mundo, su mamá etc. Hoy vive de su sueño, todos los años organiza la carrera de autos solares más importante del mundo. Viene gente de todas partes, de las universidades gringas, de Australia, traen su autito y compiten”.

PuenteInnova, cápsula Leandro Valencia.

 


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